Son
áreas sumamente importantes y por lo visto en muchos lugares no se
le está dando la importancia que merecen, estamos cansados de ver
clases en donde se dan los ejercicios y no se corrigen; aunque sonemos ácidos
en estos puntos y en nuestra filosofía de trabajo, estamos cansados
de ver chicos frustrados por haber sido mal dirigidos. Se debe diferenciar
lo que es una clase de un entrenamiento, una clase es cuando damos algo
que no se sabe y los chicos tienen que aprenderlo en cambio entrenamiento
es rehacer algo que ya se sabe para practicarlo, recordarlo o sistematizarlo
según se busque. Si analizamos el tema de la clase, al dar un ejercicio
primero debemos plantear lo siguiente: ¿Qué
queremos lograr que los chicos hagan?
Tener en cuenta
cuales son sus virtudes y sus limitaciones.
Si el ejercicio
a dar está acorde a la edad de los chicos.
Tener en cuenta
de ir de lo más fácil a lo más difícil.
Parar cuantas
veces sea necesario hasta que vayan saliendo los ejercicios sino tendremos
una
acumulación de errores muy difíciles de sacar luego.
Corregir, corregir
y corregir es la única manera que los chicos irán aprendiendo.
Ubicarse en lugares
estratégicos desde donde se vea el trabajo de todos los chicos.
Si analizamos los puntos anteriores tendremos:
¿Qué
queremos lograr que los chicos hagan? : Hay que fijar los objetivos
por ejemplo: “quiero que los chicos aprendan a rematar”, ese
será nuestro objetivo y el contenido será remate. Para lograr
lo anterior daremos actividades de remate al arco con ambas piernas desde
distintos ángulos, etc.
Tener en cuenta cuales son sus virtudes y sus limitaciones:
Al saber ambas daremos ejercicios acorde al plantel que tenemos y explotaremos
sus virtudes y trabajaremos sobre sus limitaciones. Debemos tener en cuenta
que estamos formando jugadores profesionales y deben de llegar “completos”
a primera.
Si el ejercicio a dar está acorde a la edad
de los chicos: Este punto es claro, no vamos a perder tiempo por
ejemplo, en apabullar a un chico de 8 años con tácticas
avanzadas, las nociones de la misma recién se las incorporaremos
a los 12-13 años en adelante mientras que antes de esa edad los
enriqueceremos con técnica individual.
Tener en cuenta de ir de lo más fácil
a lo más difícil: No hay que saltear etapas, si lo
fácil no sale ni soñar con pasar al siguiente ejercicio
porque será peor, para esto ya tendremos un diagnóstico
previo de nuestro jugadores. También hay que tener en cuenta poner
juntos a los jugadores según su nivel.
Parar cuantas veces sea necesario hasta que vayan
saliendo los ejercicios sino tendremos una acumulación de errores
muy difíciles de sacar luego: Cuando los ejercicios no salen
hay que parar todo y explicar nuevamente, algunos chicos aprenden mejor
si se les dice con palabras pero otros entienden mejor si se les muestra
los ejercicios, etc. Hay que buscar la mejor forma que comprendan lo que
le enseñamos. Pero lo que no hay que hacer es dar los ejercicios
y dejar correr la clase sin corregir los errores porque será lo
mismo que nada.
Corregir, corregir y corregir es la única
manera que los chicos irán aprendiendo:Si somos buenos docentes
estamos para eso, si no, solo seremos dadores de ejercicios pero no formadores.
Ubicarse en lugares estratégicos desde donde
se vea el trabajo de todos los chicos: De esta manera podremos
ir corrigiendo los errores que se van presentando. Por ejemplo si hacemos
un círculo de trabajo y nos ubicamos en el centro solo veremos
a la mitad y así nos perderemos de tenerlos a todos dentro de nuestro
campo visual.
Aquí también damos una idea
global para que entiendan nuestra ideología, para mayores detalles
al respecto ver Introducción.
Marcelo
Yaurreche
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