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El aspecto anímico

En este informe nos vamos a dedicar al aspecto anímico el cual no es mensurable con un calibre o con una balanza.
La mayoría de la gente cuando concurre a un gimnasio por primera vez lo hace con su autoestima muy baja. Muchas veces le molestan los espejos porque no le gusta lo que ven o no se sienten capacitados para ejecutar los ejercicios que nosotros le damos; es sorprendente escuchar "eso no lo puedo hacer" mientras le explicamos el ejercicio y todavía no lo han intentado. Por supuesto éstos aspectos comienzan a desaparecer con el correr del tiempo, los primeros síntomas aparecen cuando se aníman a encarar la escalera de su edificio en vez del ascensor y comprueban que llegan, seguro pensarán "¡Ahora puede haber cortes de energía en el verano!"
Otro síntoma claro es cuando comprueban que ese pantalón rebelde ya no se queda trabado en el muslo o en la cadera y además el botón prende, ese síntoma trae aparejado que se animen a verse en el espejo.
Los más flacos se sienten más seguros cuando soplan esos vientos fuertes que antes los obligaban a parar y afirmarse. Ahora ven que pueden levantar cosas que antes no podían . Por fin pueden ganar esa pulseada...
Los vendedores pueden aguantar más horas parados y los oficinistas sienten que tienen más aire cuando corren el colectivo ¡Y ni que hablar ! de ese partido de fútbol en donde arrollan a esos compañeros que no hacen actividad física.
En cuanto a los más mayorcitos o los muy sedentarios comienzan a observar que se van esos dolorcitos de espaldas que tenían o esas piernas comienzan a funcionar como años anteriores.
La mayoría de la gente comienza con poquito y luego se van animando a más. Nosotros los vamos llevando despacito y cuando se quieren acordar han evolucionado mucho.
También es muy importante el efecto que produce la actividad en los adolescentes ya que muchos pasan una etapa de timidez importante pero el aumento de la fuerza, el cambio del físico y la sociabilización con otra gente hace que sean otros al poco tiempo de entrenar. Hemos tenido chicos que no hablaban ni una palabra cuando entraron y ahora tienen un buen roce social.
Si analizamos el texto hasta aquí ¿A quien no le pasó uno o más de los aspectos mencionados? Por supuesto que cuanto más tiempo de entrenamiento se tiene más lejanos serán estos malos síntomas.
La mayoría de la gente concurre a un gimnasio para sentirse mejor, son muy pocos los que lo hacen con fines de batir algún récord y por supuesto si hacen las cosas bien y son constantes consiguen lo que vienen a buscar.
Este informe está orientado a aquellas personas que se sienten mal en la forma en que están, inseguros de sí, achanchados- hablando vulgarmente,- nosotros desde aquí les podemos decir que todos pueden hacerlo, que no hay edades, sólo hay que dar el primer paso, el más difícil, el que depende sólo de ustedes; todo lo demás se hace más fácil luego que ya tienen una estructura que los contiene y apoya. Refiriéndonos a este punto muchas veces el principal boicot es recibido desde el seno de su propia familia. Tuvimos un caso digno de contar y poner como ejemplo:
El primo de una chica que concurre al gimnasio le dijo en tono irónico: "¿Para qué vas al gimnasio?" A lo que ella le respondió: "Para no estar como vos" ( Al muchacho le sobraban unos cuantos kilos) Cuando empiezan a ver los cambios en los demás, solitos se van enganchando, pero no hay que obligarlos a venir.
Hasta aquí nuestro informe y como dice un programa de televisión: " Esperamos que haya servido de algo"

Marcelo yaurreche